A lágrima viva

No estoy bien. Ni feliz. Ni mínimamente contenta.

Básicamente, no estoy. Ni siquiera cuando, por momentos, pareciera que asomo la patita y muestro algo de mí, pues el aparente espejismo no es más que fruto de mi 'querer estar' sin que ello pueda, aunque lo intente, liberarme del infinito y fantasmagórico poso de tristeza que me acompaña allá donde quiera que vaya.

Es la mía una tristeza vieja, insoslayable, periódica, la tristeza de quien, durante muchos años, se sintió menos que nada, niña nadie sentada en la sillita de la indiferencia, niña insólita, extraña y rara que dibujaba y escribía para huir del horror cotidiano, la niña que se hizo adolescente y después mujer sin dejar de vivirse nunca como la fea, la indigna, la culpable. La última. La peor.

Como digo, no estoy bien. Ni feliz. Ni mínimamente contenta.

La risa, si alguna vez la tuve, la perdí por el camino a fuerza de enredarme en la vida de los otros. Solo mis hijas, en cuyos ojos aún puedo mirarme sin sentir el hielo del fracaso, me recuerdan que una vez, hace ya mucho tiempo, también yo supe reír como ellas, inocente, pura, luminosa, aún a salvo de todas las heridas.

No estoy bien. No.

Ni siquiera puedo _como antaño, de memoria_ abrir las compuertas para llorar a lágrima viva.

Category: 10 comentarios

10 comentarios:

un completo gilipollas dijo...

Eso suena a melancolía.
Excelente texto, como siempre.

Siempre suyo
Un completo gilipollas

jonceltic dijo...

Qué te pasa Ana María?? Sal, detrás de la patita que asomas, y deja que se mueva tu cuerpo detrás....se te moverá la mente también.

pseudosocióloga dijo...

La vida pesa, pero si está muy mal hay que soltar lastre y buscar ayuda.

kira permanyer dijo...

Ana, asusta tu post. Asusta tu sentimiento de no encontrar el sitio en la vida. Asusta, pero lo único que puedo decirte es que no te canses de buscarlo, en las pequeñas cosas, en los pequeños momentos. En los puros instantes de confort, está la paz de uno mismo. Mirando un programa de tv, leyendo un libro, cocinando, jugando, haciendo deporte... sin pensar más allá (a no ser que tengas clarísimo cuál es el problema...) Te lo dice una ex depresiva... Mil besos.

Antonio dijo...

Échale ovarios, con perdón por la expresión.. no dejes que nada ni nadie marque tu camino, sólo tú eres la que decide, y muchas veces estarás mal por tus decisiones,pero aprenderás de ellas.
Sonríe, el mundo te lo agradecerá, y tarde o temprano te devolverá la sonrisa.

Pdta: te sigo, me gusta como escribes.
Un saludo.

Tío Eugenio dijo...

Ana, como siempre un bello texto con tu prosa fuerte y carnosa, que tanto me atrae...

El otro día me contaban que todos tenemos dentro dos perros, el de la alegría y el de la tristeza. Y que nosotros mismos elegimos alimentar más a uno que al otro.

Y sabes bien a cuál de los dos le tienes que dar Dog Chow.
Un abrazo,
ug

Babilonio dijo...

Cada día que vives a disgusto es un día menos que vives a gusto.

El Chouan Ibérico dijo...

Los sentimientos negativos hacia uno mismo siempre reflejan o tienen un poso de fustración, pero esa fustración en la inmensa mayoría de los casos no se debe a fracasos propios sino al triundo de la mediocridad reinante.

Si se fuera un mediocre, con anhelos y aspiraciones mediocres, seríamos felices inmersos en la nada inconsciente y disfrutaríamos de los laureles falaces de un triunfo falso.

Salud y Amistad

historiadea dijo...

A todos: sencillamente, gracias por vuestra sensibilidad y vuestras palabras. Gracias de verdad.

Pilar dijo...

Yo te entiendo porque sufro de eso de vez en cuando...tengo una mezcla de optipesimismo...que joe...