Al que le guste, que me mire

¡Qué poco me gustan los tópicos!. Y los prejuicios. Y lo que, a fuerza de uso, costumbre y oficialidad, se ha ido instaurando en nuestro comportamiento y modo de relacionarnos como 'socialmente correcto'.

Gracias a la férrea cultura judeocristiana en la que llevamos militando como auténticos cabestros desde hace más de dos mil años, hombres y mujeres hemos alcanzado el récord universal en mostrarnos los unos con las otras del modo más antinatural posible, cargándonos así la impronta que, como especie, llevamos sexualmente aparejada a nuestros genes.

A golpe de catecismo, Legión de María, madres amantísimas y unas extraordinarias dosis de educación machista _ejercida igualmente por ellos y ellas_, nosotras hemos aprendido a ser buenas chicas, mujeres decentes que no echan espumarajos por la boca ni se empliltran como lobas con el primero que pasa _así esté bueno como un queso y el chirri nos haga 'pesicola'_, féminas de impoluto historial destinadas a casarse _en siendo posible, vírgenes, de blanco y por la Iglesia_ con hombres como Dios manda. Uséase: tíos con carrera y un pasado más limpio que las bragas de María Goretti, preferiblemente con pedigrí _así entronquen genealógicamente con la Casa Rebúznida de Peñaranda de Bracamonte_ y, puestos a pedir, con cargo vitalicio remunerado en cualquier Consejo de Dirección de una de esas multinacionales yanquis o sajonas que te cagas, Maripili.

A ellos, que también les ha tocado lo suyo, páteres amantísimos _con y sin sotana_ les han inculcado de manera más que férrea la conveniencia de aparearse con lo mejor de cada casa, mujeres de blanco historial que, tras los fastos del bodorrio en la catedral de turno, sean eso que predicen los curas en las homilías nupciales. Mismamente, viñas fecundas puras y sumisas que engendren niños blancos con los que ir a hacer esquí a las pijas y súper modernas pistas nevadas de Gstaad.

Total, para nada... Para que luego a nosotras nos sigan poniendo burras los tíos malotes de oscuro pasado y a ellos les hagan los ojos chiribitas ante las tordas pendonas de ascendentes prostibularios. ¡Hay que fastidiarse!...

Y es que, claro, a ver quién es el guapo aquí que dice la verdad y cuenta abiertamente lo que le gusta y le pone. A ver cómo, con dos milenios de cultura mojigata a las espaldas que, en muchos casos, ha entrado con hierro y sangre en las carnes de cada cual, una _o uno_ se aventura a mostrase naturalmente con el otro sexo.

A ver cómo nosotras, después de que los modelos de mujer promovidos por las feministas, los padres y las madres de toda la vida se hayan quedado en agua de borrajas, nos aventuramos a ser, de verdad, sexualmente activas _y atractivas_ sin sentir que se nos agrede cuando el maromo anónimo del autobús nos mira el canalillo con ojos de rinoceronte en celo. O dejamos de ponernos como hidras cuando, en vez de decirnos aquello de 'lindos ojos tienes', el partenaire ocasional nos sacude a bocajarro un '¡jamona!' acompañado, las más de las veces, de un apretón de culo tipo Neanderthal.

Y a ver cómo ellos, casados con santas de los piés a la cabeza, indican a las susodichas que una felación no consiste en coger 'el miembro' con papel de fumar y soplar por encima como quien quita las pelusas de las tapas de un libro. No vaya a ser que Luzdivina, María Socorro o Clara Lourdes piensen _y adivinen_, ¡pobrecitos míos!, a tenor de las puntualizaciones felatorias, que la última reunión de trabajo de sus varones píos la semana pasada consistió en una escapada a la barra americana más próxima donde una chulaza sin ascos ni aprensiones les puso los ojos en blanco después de cogerles el micrófono en plan Nina Hagen para lanzar un mensaje a la Humanidad.

La cuestión, queridos niños y niñas, es que unas y otros, según leo por ahí, andamos todavía presos de lo que citaba al comienzo de este post: el tópico, el prejuicio, la corrección social y eso tan pernicioso denominado 'el debido respeto'. A nosotras _como género_ nos sigue chinchando que los hombres nos miren naturalmente: o sea, con genuino, ineludible y explícito deseo. Y a ellos _también considerados desde lo genérico_ les sigue descolocando que, fuera del entorno pendoneril _más o menos fino_, las mujeres nos mostremos como lobonas portuarias verbalmente explícitas. Por poner solo dos ejemplos.

Así pasa... Que las féminas, dicho lo dicho, nos hemos masculinizado al punto de ser capaces, con una mirada tipo macho alfa, de pararle los piés _y las intenciones_ al pobre incauto que ose traspasar ocularmente y en dirección Despeñaperros la escotadura supraesternal. Por no hablar de todos esos machos devenidos en lampiños y fosforescentes metrosexuales que huyen despavoridos con el rabo entre las piernas y una risita sospechosamente nerviosa cada vez que una mujer de rompe y rasga, de esas que uno es incapaz de acabárselas en una sola noche, les dice, de verdad y sin ambages, aquello de '¿en tu casa o en la mía?'...

En lo que a mí respecta _que he sido tan mojigata, ignorante y contenida en su momento como todas las de mi generación_, he de decir que ya no bufo como una cariátide herida cuando un desconocido se aventura a dejar caer sus ojos por mi escote o se atraganta con un palillo tras ver cómo me cruzo de piernas dejando al descubierto la práctica totalidad de mis muslos. Hoy, más que nunca, me gusto y me gusta gustar. A mi pareja y al Lucero del Alba.

Con lo cual, queridos míos, por la parte que me toca y rompiendo una lanza en favor de un nuevo femenino visible, natural y desprejuiciado, tan solo me queda añadir que al que le guste, que me mire.

Yo, desde luego, no pienso _ni quiero_ dejar de miraros.

Category: 19 comentarios

19 comentarios:

Khaos dijo...

¡¡¡OLÉ!!!.
Soy de tu misma opinión,pero existe una gran hipocresía y falta de libertad propia para poder expresarnos como de verdad nos gustaría.
Me temo que aún llevará tiempo el cambio de algunas mentalidades,aunque espero que ese tiempo sea breve.

Saludos y enhorabuena por tu blog...¡¡¡es genial!!!.

historiadea dijo...

Hola, Khaos.
Bienvenido y gracias por tu comentario. Sigamos, pues, diciendo verdades, liberándonos y creando nuevos mundos. Por cierto... Me encanta tu alias. Y las estupendas fotografías cantábricas de tu blog.
Vuelve cuando quieras.
Un saludo atardecido desde Toletum.

pseudosocióloga dijo...

Eso que todos se empeñan en llamar diplomacia y que a mi me parece hipocresía general.
Yo estoy rodeada de individuos de los que se van de "putas" porque ¿cómo va a hacerme una felación la misma boca que besa a mis hijos?...flipa.
En mi favor tengo que jamás me he enrollado con alguien "socialmente"correcto.

Maestro de Feria dijo...

pues no te falta razon, y no voy a ser yo el que no te la de...como me dijo a mi alguien en el blog ¡¡ a follar, a follar, que el mundo se va a acabar!!

Maestro de Feria dijo...

por cierto ya nos contaras que cuestiones, tienes con el pedigri de las casas de Peñaranda de Bracamonte.

Doctora Anchoa dijo...

Ainss, no puedo con los metrosexuales, de verdad que es algo superior a mí. Y tampoco puedo con las mujeres que consideran un insulto que un hombre se interese por ellas, que una cosa es insultar y otra demostrar interés.

un completo gilipollas dijo...

Ojalá fuese yo quien dejase caer mis ojos por su escote o atragantarme con un palillo tras ver cómo se cruza de piernas dejando al descubierto la práctica totalidad de mis muslos. Rezo porque llegue el día del atragantamiento.

Siempre suyo
Un completo gilipollas

historiadea dijo...

Pseudo: tu aportación al post me deja helada. Muy fuerte lo de la imposibilidad de conciliar felaciones y besos en la misma boca (las de las santas de marras, me refiero). Eso da aún más que pensar en relación a lo que hombres y mujeres siguen pensando respecto al propio cuerpo y sus fluidos. ¡Ay, los fluidos, 'jamía!... Eso da para otro post un día de estos. Por cierto, tú eres de las que rompen moldes, así que, ¿cómo vas a enrrollarte con las cremitas de cada casa?... Un beso cómplice.

Maestro... Te veo crecido (con perdón ;-))) Yo, con Peñaranda de Bracamonte no tengo relación ninguna. La ubicación noble tiene que ver con un ejercicio de imaginación devenido, básicamente, de las listas de invitados en las tiras de Mortadelo y Filemón. ¿Quién no se acuerda de Doña Potranca?... Un saludo.

Doctora Anchoa: gracias por pasar por aquí. Lo de los metrosexuales también es muy incomprensible para mí. Desde luego, el peor invento del milenio. ¡Pero si hasta van por ahí con esos bolsos imposibles que parecen maletas!... Digo yo que qué pensarán Kabir Bedi o Armand Assante de este asunto. Un beso.

Fernando: todo es cuestión de ponerse. Prometo que la próxima y primera vez _porque aún la conozco_ que visite Barcelona me dejaré invitar por usía a un pan con tomate. Con palillo y a lo Gilda, por supuesto ;-)) Feliz noche desde Toletum.

Carlos Galeon dijo...

Siendo palabras juiciosas
a vuestra causa me rindo
y a defendellas me brindo
siendo cual son imperiosas,
pues quitarnos el pasado
es trabajo asaz pesado.

Carlos dijo...

Jamía que caracter. Pues que sepas que no vas por buen camino.
Bueno si, depende. Según donde quieras ir.
Si te quieres condenar y eso, bueno. Pero si te quieres salvar, te sugiero las bulas de la señorita pepis, que por poco dinero, te ponen en la puerta del Cielo en menos que se presigna un cura loco.
¿Te doy mi cuenta y hablamos de salvamientos?

historiadea dijo...

Apreciado Carlos:

Como diría un libre pensador a quien tengo en gran estima: disiento. A mí el GPS me da coordenadas absolutamente fiables y celestiales en relación a mi ruta.

No obstante, si mi escritura 'descarriada' le quita el sueño, no se prive de enviarme cuantas bulas, jaculatorias, novenas y oraciones pías se le antojen necesarias para asegurar mi salvación.

Encontrará mi cuenta de correo electrónico en este mismo blog, en el apartado 'Ver todo mi perfil'.

Que Dios le guarde a usía muchos años ;-))

Luis Antonio dijo...

"Al que le guste, que me mire" es una de las mejores entradas - lo de "post" no me gusta - que he leído últimamente. Y te aseguro que no son pocas. Dices verdades con valentía, te expresas con desenfado, estilo personalísimo de gran nivel y, por si esto fuera poco, lo haces con un tono extremadamente ameno y jocoso. Un auténtico placer.

Te enlazo en mi bitácora:

http://lperezcerra.blogspot.com/

Perdona que te tutee, pero es lo que me sale con más naturalidad contigo y sólo hace unos minutos que disfruto del acceso a tu espacio.

Me tienta firmar como “Lucero del alba”, pero lo haré con mi nombre auténtico, Lusi Antonio

Luis Antonio dijo...

Sobre este asunto de mirar a las mujeres también he escrito algo:

http://lperezcerra.blogspot.com/2010/10/como-mirar-las-mujeres.html

Un cordial saludo

kira permanyer dijo...

pues como seguro habrás leido en mi post, no comparto al 100% tu opinión. Y advierto que no he estudiado en colegio de monjas, que he vivido una sexualidad completa y abierta y que no he sido nunca caracterizada por mojigata. Pero para mi, existen miradas cargadas de sensualidad y sexualidad y otras cargadas de simple" pene busca vagina para descargar" Y ahi, querida Ana, no comulgo. Me da asco ese tipo de tios. Te los dejo para ti o quien los quiera, yo los huyo.
un abrazo.

historiadea dijo...

Hola, Luis Antonio. Es un placer verte por 'Historia de A'. Gracias por tus parabienes y por tu cercanía, tanto en el fondo como en la forma. Y, sí, tutéame, por favor. Mejor la naturalidad que la cortesía artificiosa. Le echaré un vistazo a la entrada que me sugieres ;-)) Vuelve cuando quieras. Un saludo.

historiadea dijo...

Querida Kira:

Ya sabía yo que esta entrada iba a tener su miga... No pretendo con ello hacer sangre ni hablar de lo concreto _que haberlo, haylo_ sino abordar la generalidad y poner sobre la mesa cuestiones que, en muchos casos, sí se parecen _y bastante_ a lo descrito.

Yo creo que todo tiene que ver con los límites, con lo que unos y otros _por educación, experiencia o qué sé yo_ consideramos nuestro perímetro de seguridad.

En todo caso, y en aras de un mundo mucho menos prejuicioso e incómodo, yo creo que hombres y mujeres hemos de revisarnos los ojos, la forma en la que nos relacionamos y, sobre todo, hasta qué punto lo hacemos con naturalidad.

¿Dónde empiezan y acaban, ocularmente hablando, la sensualidad, la sexualidad y la mirada 'pene-busca-vagina'?... ¿Existe consenso al respecto o las percepciones de los ojos de quien nos mira son subjetivas?...

De eso iba el post, compañera bloguera, y respeto mucho tu opinión, tus sensaciones y que para tí ciertas miradas sean directamente insoportables. Como bien digo en algún punto del post, también yo he tenido _por educación y poso generacional_ mis etapas más o menos ñoñas al respecto.

En fin, Kira... Que es natural que, en muchas cuestiones, discrepemos. Como también es natural que en otras estemos de acuerdo al 100%. En eso consiste la pluralidad de opinión y en esa divergencia está la oportunidad de enriquecernos unos a otros.

Otro abrazo para tí también.

Blog A dijo...

Amen
Se puede decir más alto pero no más claro. Creo que los cuarenta son una edad estupenda.
saludos

historiadea dijo...

Hola, Blog A. Bienvenida a 'Historia de A'. Veo que ambas tenemos una especial querencia a la primera del alfabeto ;-)) Un saludo cálido y cuasi 'cuarentañero' desde Toletum.

Advenedizo. dijo...

jaja, excelente!