Hace ahora algo más de doscientos años, en la madrugada del 3 de mayo de 1.808, un Goya horripilado pero muy consciente del valor testimonial que tendría su pintura en la posterior Historia de España, tomaba apuntes del natural junto a una pila de cadáveres en la madrileña Montaña de Príncipe Pío.
Amparado por un benéfico plenilunio, el maño de Fuendetodos plasmó en una resma de hojas el cruento ajusticiamiento de los patriotas españoles a manos de la soldadesca francesa, que en aquel entonces andaba campando a sus anchas por las calles de Madrid después de que Napoleón engatusase con ínfulas imperiales a un Carlos IV falto de testosterona nacional y a un Godoy más preocupado en tirarse a María Luisa de Parma _¡menudo estómago, pardiez!_ que en averiguar las verdaderas intenciones del emperador. O sea, entrar en nuestro país como Atila para, con la excusa de repartirse el botín de Portugal con las autoridades españolas _es un decir_, anexionar España a su imperio y colocar a José Bonaparte _Oh, la lá!_, al frente de ambos reinos.
La cuestión es que el devenir histórico hizo que el cagamandurrias de Godoy tuviera que salir por patas de España después del Motín de Aranjuez, que el lila de Carlos IV pusiera la corona española en manos de Napoleón y que aquí, una vez descubiertas por el vulgo las aviesas intenciones imperiales y a la voz de '¡Muerte a los franceses!', se liase la marimorena a resultas de una revolución popular sin precedentes que ha pasado a nuestra historia ibérica como la Guerra de la Independencia.
Amparado por un benéfico plenilunio, el maño de Fuendetodos plasmó en una resma de hojas el cruento ajusticiamiento de los patriotas españoles a manos de la soldadesca francesa, que en aquel entonces andaba campando a sus anchas por las calles de Madrid después de que Napoleón engatusase con ínfulas imperiales a un Carlos IV falto de testosterona nacional y a un Godoy más preocupado en tirarse a María Luisa de Parma _¡menudo estómago, pardiez!_ que en averiguar las verdaderas intenciones del emperador. O sea, entrar en nuestro país como Atila para, con la excusa de repartirse el botín de Portugal con las autoridades españolas _es un decir_, anexionar España a su imperio y colocar a José Bonaparte _Oh, la lá!_, al frente de ambos reinos.
La cuestión es que el devenir histórico hizo que el cagamandurrias de Godoy tuviera que salir por patas de España después del Motín de Aranjuez, que el lila de Carlos IV pusiera la corona española en manos de Napoleón y que aquí, una vez descubiertas por el vulgo las aviesas intenciones imperiales y a la voz de '¡Muerte a los franceses!', se liase la marimorena a resultas de una revolución popular sin precedentes que ha pasado a nuestra historia ibérica como la Guerra de la Independencia.
Tanto y tan grande se lió que, como decía al inicio de este post, en la madrugada del 3 de mayo de 1.808, hasta Francisco de Goya _que por entonces estaba ya hasta las gónadas de hacer retratos de corte, majas en pelota y duques con pedigrí_, tomó pinceles en el asunto y se aventuró, con su criado Isidro, a encaramarse en la Montaña de Príncipe Pío para dejarnos in aternam la postal ineludible de esos patriotas descamisados siendo reducidos a balazos por los franceses en medio de la noche.
Doscientos años después, por esta España en la que los asuntos imperialistas ya no se resuelven a golpe de chaira, tiro y bayoneta, vuelven a campar a sus anchas con la aquiescencia regente las multinacionales, los grandes emporios y las súper corporaciones digitales que, como ando comprobando perpleja en los últimos días por asuntos puramente profesionales, no dudan en clausurar sin previo aviso _ni disparo_ perfiles sociales, blogs, foros y comunidades desafectas al régimen católico, apostólico, romano y bienpensante. Ese que Rouco Varela y demás Sarumanes del capitalismo galopante y la decencia de pro ven peligrar por cuanto el pueblo, harto de que le metan los piés en el plato, anda revuelto y con ganas de liarla más que parda a fuerza de organizar su particular revolución popular.
Esta vez, con la gran salvedad de que el escenario de las hostias _o sea, las castizas calles españolas en las que hace dos siglos españoles y franceses se daban sus respectivas bendiciones_, ha sido sustituido por las autopistas de la información, por la Red de redes, por algo inaprensible llamado Internet que, sin embargo, ha sido elevado por el Pentágono al rango de territorio con la misma validez e importancia estratégica que el triunvirato tierra, mar y aire.
Preveo, por tanto _en viendo lo visto y constatando, día tras día, la silenciosa y efectista censura digital de la que son objeto quienes no comulgan los domingos ni se visten por los piés_, que aquí está a punto de liarse una muy gorda, que unos y otros andan muy hartos de que les toquen el bit, la libertad y el orto, que bajo la aparente calma que nos otorga la democracia y el sistema de derechos fundamentales duerme un Saturno voraz y despiadado que no ha hecho más que despertarse, que Goya lo sabía y que, si hoy estuviera entre nosotros, lo del 3 de mayo sería un cromo comparado con el gran mural donde pintaría, con óleos de vergüenza ajena y mucho claroscuro imperialista, los fusilamientos del 2.0.
Doscientos años después, por esta España en la que los asuntos imperialistas ya no se resuelven a golpe de chaira, tiro y bayoneta, vuelven a campar a sus anchas con la aquiescencia regente las multinacionales, los grandes emporios y las súper corporaciones digitales que, como ando comprobando perpleja en los últimos días por asuntos puramente profesionales, no dudan en clausurar sin previo aviso _ni disparo_ perfiles sociales, blogs, foros y comunidades desafectas al régimen católico, apostólico, romano y bienpensante. Ese que Rouco Varela y demás Sarumanes del capitalismo galopante y la decencia de pro ven peligrar por cuanto el pueblo, harto de que le metan los piés en el plato, anda revuelto y con ganas de liarla más que parda a fuerza de organizar su particular revolución popular.
Esta vez, con la gran salvedad de que el escenario de las hostias _o sea, las castizas calles españolas en las que hace dos siglos españoles y franceses se daban sus respectivas bendiciones_, ha sido sustituido por las autopistas de la información, por la Red de redes, por algo inaprensible llamado Internet que, sin embargo, ha sido elevado por el Pentágono al rango de territorio con la misma validez e importancia estratégica que el triunvirato tierra, mar y aire.
Preveo, por tanto _en viendo lo visto y constatando, día tras día, la silenciosa y efectista censura digital de la que son objeto quienes no comulgan los domingos ni se visten por los piés_, que aquí está a punto de liarse una muy gorda, que unos y otros andan muy hartos de que les toquen el bit, la libertad y el orto, que bajo la aparente calma que nos otorga la democracia y el sistema de derechos fundamentales duerme un Saturno voraz y despiadado que no ha hecho más que despertarse, que Goya lo sabía y que, si hoy estuviera entre nosotros, lo del 3 de mayo sería un cromo comparado con el gran mural donde pintaría, con óleos de vergüenza ajena y mucho claroscuro imperialista, los fusilamientos del 2.0.







10 comentarios:
No te envies tus propias noticias a meneame. Las votan SPAM aunque sean buenas.
Descartala rapido y te la envio yo, me parece interesante.
Hoy Ana, te has superado, buenísimo y envidiable el título y el desarrollo.
Y encima de todo, tienes razón.
Tomo nota, maestra.
Ug
Jorge: te copio lo que Menéame, en sus propias reglas, dice en relación a lo que indicas: 'Un error típico suele ser enviar artículos de tu blog sin parar. Algunos usuarios lo consideran de mal gusto y lo votan como "spam". No tiene nada de malo enviar del propio blog; pero es mejor enviar sólo los artículos que consideres más interesantes y no abusar, procurando que la proporción de envíos de tu blog sea baja respecto al total de tus envíos'. ¿Descartarla?... ¿Dónde?... Y, sobre todo, ¿por qué?... Un saludo y gracias.
Querido Ug: tú sí que estás que te sales. La verdad es que lo que cuento es solo la punta del iceberg... Muy fuerte la impunidad con la que se cierran y dan cerrojazo a determinadas cuestiones en determinados contextos. Te mando un abrazo más que fuerte. ¡Muacks!.
Godoy se tiraba a todas las que podía, de de alcurnia... a la Duquesa de Alba de la época por ejemplo.
Goya era todo un avanzado para la época, hoy le llamarían paparazzo...
Me ha colado usted una clase de historia y yo sin saberlo. Para que luego digan que la letra con sangre entra... pues no me veo sangrando.
Siempre suyo
Un completo gilipollas 2.0
Lo reconozco, me gustaría que te equivocaras. Lo que en definitiva significaría que yo también me equivoco. Que somos unos exagerados que siempre vemos el lado malo de las cosas. Como buscando cualquier excusa para ponernos a divagar como teóricos de una supuesta conspiración mundial. Pero lo cierto es que estoy totalmente de acuerdo con tus reflexiones. Se miren por donde se miren las cosas se están poniendo muy mal. Así que es difícil -por lo menos a mí me lo resulta- no empezar a preguntarte que intereses o motivos estarán detrás de tal o cual noticia de las que aparecen en los medios. Si estando como están de controlados y dirigidos las noticias ya son para echarse a temblar. Cual será la realidad vista sin filtros y con una perspectiva global. Seguro que en cuanto pudiera dejar de temblar por el susto. El sordo tendría mucho que pintar. Un gran post y un blog muy interesante. Me quedaré por aquí.
Querido Juan Andrés... Por deferencia, tú el primero. Efectivamente, ojalá todos los que no podemos sustraernos a una visión realístico-pesimista del mundo nos equivocásemos. A este planeta, tal y como está montado, le quedan dos telediarios. Y la gente cada vez es más crítica y se arriesga más a decir ¡basta!. No me harto de decir a quien quiera oírlo que la única revolución que le falta a la Humanidad es la definitiva: una revolución de conciencia. Y está muy cerca, te lo aseguro. Toca la gran catarsis, el momento síntesis, el cambio radical de paradigma y valores. O eso o nos vamos todos a tomar por la retambufa. Y, por cierto, en esta época 'panóptica' no hay nada más tentador que meterle el dedo en el ojo a quienes pretenden hacernos ver todo por por ahí. Efectivamente, ¿cuál será la realidad vista (mostrada) sin filtros?... ¿Eso existe?... ¿Se come?... ¡Vivan Goya y sus pinceles revolucionarios!. Bienvenido. Quédate para siempre.
Querido Fernando: yo a usted no le haría sangre nunca. Ni siquiera con mis letras. Un abrazo.
Jonceltic... Grande el Goya del claroscuro, los aguafuertes y los aquelarres. A mí, el único que me interesa. Aborrezco la pintura de corte y todas esas jetas 'horrebundas' y regias que aparecen en la misma. Un avanzado. Todo un precursor, sí señor. Por cierto, ¿habemus natalicio?... He perdido la cuenta ;-))
No Anamaría, aún no. Será para junio ;)
Godoy no tenía nada que ver con la caricatura interesada que nos ha llegado de él. Es cierto que era un desclasado y un trepa social, pero quizá por sus orígenes de clase tenía más dignidad y era más "progresista" que la mayoría de elementos que le rodeaban (lo que tampoco era muy difícil, dicho sea de paso). Godoy Profesó un enorme respeto por Goya, que era correspondido por el pintor, y simpatizaba con la mayoría de ideas de éste, que fueron las de la Revolución Francesa en su etapa inicial ("moderada").
Respecto a la duquesa de Alba, parece que Godoy y ella fueron amantes durante un tiempo y que la reina jamás le perdonó a ninguno de los dos que Godoy saltara de su cama para irse a la de Cayetana, adonde acudía por gusto y no por obligación, como sí sucedía en su relación con la estúpida mujer de Carlos IV. La relación entre el valido y la duquesa duró poco. No es cierto que Cayetana muriera envenenada por una conspiración promovida por la reina, por Godoy ni por nadie: murió tras una juerga nocturna por sobredosis de "polvo de América". que es como entonces se llamaba a la cocaína.
Saludos.
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