Estoy como la Teniente O'Neil el día en que fue a hacerse la revisión médica al ambulatorio de campaña de aquella infame unidad militar apatrullada por Viggo Mortensen: hecha un asco.
Los solsticios, sobre todo el de primavera, suelen dejarme siempre para el arrastre por cuanto mi legendaria alergia al polen se junta, velis nolis, con una manifiesta incapacidad para asumir, así, de golpe, semejante cantidad de horas de luz. Vampira y noctúrnida que es una, fíjese usted. Por no hablar de la vitalidad y el buen humor que me gasto, teniendo en cuenta lo dicho, en este primer mes en que la primavera _con todo su poderío polinizador_ asoma la patita por las rendijas del calendario.
Puede dar testimonio al respecto el último tocatimbres que ayer osó, fuera de las horas en que uno debe pulsar las bocinas de los domicilios ajenos, aplicar la fuerza de su dedito sobre el botón que intercomunica el portal de mi edificio con el hall de mi casa.
_¿Digaaa?...
_ ¡ABREEEE!...
Nuevo timbrazo y la madre que lo parió.
_¡Diga!...
_ ¿QUIÉN ERES?...
Me dieron ganas de decirle que Sarah Connor y que no se moviese del portal, que en un momentito bajaba a explicarle el significado de 'Sayonara, baby...' pero, dado que no hablo de cine oriental con desconocidos y que ando con la energía en fa menor, me limité a espetarle sin contemplaciones un '¡a la mierda!' que me dejó el cutis terso como un durazno.
Estoy, pues, polvaredas aparte y a tenor de lo narrado, asténica, con menos fuerza que un pedo cara al viento, con un humor de perros y, de nuevo, con un catarro de vías altas contraído en mi propia casa. Que una es autosuficiente y educada y no va a los hogares de nadie a dar incumbencias ni a pillarse virus, bacterias ni miasmas que no son suyas. ¡Faltaría más!.
Me decía mi terapeuta energética hace unos días al hilo de todo esto que comento que, efectivamente, ando hecha un asquito con patas, que tengo en mi organismo más virus que la mona de Estallido y que, si bien puedo congratularme de no albergar hongos en ningún resquicio de mi cuerpo serrano, he de andarme con ojo con el sistema inmunológico y, también, con la cosa del tabaco.
Y teniendo en cuenta que la terapia energética basa su efectividad y su ciencia en el principio inquebrantable de que la energía ni se crea ni se destruye, que todos somos TODO y que, siendo reduccionistas, la célula humana no es más que un corpúsculo de luz coherente, no le dolieron prendas a mi terapeuta a la hora de revelarme, además, que mis preciosas mitocondrias son odiadas in extremis por numerosas entidades perversas.
Con lo cual _según atestigua la terapia cuántica que me asiste_, así ando, con el adenosín trifosfato hecho unos zorros, con la energía a ras de suelo, con el solsticio de primavera haciéndome estragos y con unas denodadas ganas de ponerle los puntos sobre las íes y pasarme por el filo de la pluma a alguna de esas fuerzas perversas que yo me sé y que se van a librar de que les ajuste las cuentas en este foro porque, pobriñas mías, bastante tienen ya ellas con ser la peor peste de la Tierra y con cagarla de mala manera a todos los niveles cada vez que dan un pasito p'alante, María.
Lo que no sé yo es si voy a ser capaz de sustraerme al irrefrenable y genuino impulso de tocarles el timbre en medio de la noche _que es cuando más vampira, lúcida y creativa estoy_ y, tras el previsible '¿Digaaa?...' soltarles, con nocturnidad, alevosía, voz de Hannibal Lecter y el animus necandi en do mayor, algo bastante parecido a '¡¡¡Cago'n-tó-soy-tu-mitocondria-¿y-ahora-qué-mamarracha?...!!!'.
Ya os contaré.
Los solsticios, sobre todo el de primavera, suelen dejarme siempre para el arrastre por cuanto mi legendaria alergia al polen se junta, velis nolis, con una manifiesta incapacidad para asumir, así, de golpe, semejante cantidad de horas de luz. Vampira y noctúrnida que es una, fíjese usted. Por no hablar de la vitalidad y el buen humor que me gasto, teniendo en cuenta lo dicho, en este primer mes en que la primavera _con todo su poderío polinizador_ asoma la patita por las rendijas del calendario.
Puede dar testimonio al respecto el último tocatimbres que ayer osó, fuera de las horas en que uno debe pulsar las bocinas de los domicilios ajenos, aplicar la fuerza de su dedito sobre el botón que intercomunica el portal de mi edificio con el hall de mi casa.
_¿Digaaa?...
_ ¡ABREEEE!...
Nuevo timbrazo y la madre que lo parió.
_¡Diga!...
_ ¿QUIÉN ERES?...
Me dieron ganas de decirle que Sarah Connor y que no se moviese del portal, que en un momentito bajaba a explicarle el significado de 'Sayonara, baby...' pero, dado que no hablo de cine oriental con desconocidos y que ando con la energía en fa menor, me limité a espetarle sin contemplaciones un '¡a la mierda!' que me dejó el cutis terso como un durazno.
Estoy, pues, polvaredas aparte y a tenor de lo narrado, asténica, con menos fuerza que un pedo cara al viento, con un humor de perros y, de nuevo, con un catarro de vías altas contraído en mi propia casa. Que una es autosuficiente y educada y no va a los hogares de nadie a dar incumbencias ni a pillarse virus, bacterias ni miasmas que no son suyas. ¡Faltaría más!.
Me decía mi terapeuta energética hace unos días al hilo de todo esto que comento que, efectivamente, ando hecha un asquito con patas, que tengo en mi organismo más virus que la mona de Estallido y que, si bien puedo congratularme de no albergar hongos en ningún resquicio de mi cuerpo serrano, he de andarme con ojo con el sistema inmunológico y, también, con la cosa del tabaco.
Y teniendo en cuenta que la terapia energética basa su efectividad y su ciencia en el principio inquebrantable de que la energía ni se crea ni se destruye, que todos somos TODO y que, siendo reduccionistas, la célula humana no es más que un corpúsculo de luz coherente, no le dolieron prendas a mi terapeuta a la hora de revelarme, además, que mis preciosas mitocondrias son odiadas in extremis por numerosas entidades perversas.
Con lo cual _según atestigua la terapia cuántica que me asiste_, así ando, con el adenosín trifosfato hecho unos zorros, con la energía a ras de suelo, con el solsticio de primavera haciéndome estragos y con unas denodadas ganas de ponerle los puntos sobre las íes y pasarme por el filo de la pluma a alguna de esas fuerzas perversas que yo me sé y que se van a librar de que les ajuste las cuentas en este foro porque, pobriñas mías, bastante tienen ya ellas con ser la peor peste de la Tierra y con cagarla de mala manera a todos los niveles cada vez que dan un pasito p'alante, María.
Lo que no sé yo es si voy a ser capaz de sustraerme al irrefrenable y genuino impulso de tocarles el timbre en medio de la noche _que es cuando más vampira, lúcida y creativa estoy_ y, tras el previsible '¿Digaaa?...' soltarles, con nocturnidad, alevosía, voz de Hannibal Lecter y el animus necandi en do mayor, algo bastante parecido a '¡¡¡Cago'n-tó-soy-tu-mitocondria-¿y-ahora-qué-mamarracha?...!!!'.
Ya os contaré.







13 comentarios:
Pues oye antes de nada cuídate y que te mejores.
Soy alérgico y tras cuatro días atiborrándome de tratamiento –sin dejar de currar como un descosido- y con ganas de mandarlo todo al infierno no sabes como te entiendo. Eso si andarás fastidiada pero desde luego te has marcado un post estupendo. Geniales las regencias cinematográficas, muy bien traídas. La “alergia” a las visitas imprevistas es algo en lo que también coincidimos. Personalmente lo que más me molesta son los casos en que quien me visita conoce mi fobia por la intromisión. Tengo una persona que es especialista en fastidiarme las tardes. Por mucho que he llegado a decirle directamente que no me gusta que venga a casa e incluso llegando a no abrirle. Pero mejor lo dejamos que se me calienta la tecla. Lo dicho cuídate, un beso.
Pues a pesar de esa astenia primaveral, estás de una energía que tira para atrás, así que con mucho cuidadito, te digo, que me ha gustado tu relato, y que te cuides mucho.
Saludos, y un abrazo sin exceso de producción de mitocondrias.
Oye, si te sirven para cargarte de energia, aunque sea negativa, bienvenidas sean, las mitocondrias digo.
Uy, alergias... no he padecido nunca ninguna. Por causas físico-químicas, quiero decir. La estupidez, la desconsideración y otras cosas por el estilo sí que me producen reacciones muy parecidas, pero eso es otro cantar.
Y lo de tener las mitocondrias en el taller también tiene que estar dando la lata a base de bien... Teniendo en cuenta que son varias por célula, sumando sumando dan un montón.
A pesar de todo, has sacado el látigo literario para ahuyentar a los malos espíritus y lo has manejado con energía y maestría. Espero y deseo que sea un síntoma de recuperación.
un besiño muy grande y un achuchón rebosante de ATP :D
Juan Andrés:
gracias por los buenos deseos. Es un placer leer tus comentarios, que son como pequeñas y delicadas orfebrerías llenas de cariño. Cuídate mucho tú también. Nadie mejor que un alérgico para entender a otro alérgico. Me alegra que te guste el post y, por cierto... dile a ese 'tocatimbres' que te ronda sin piedad que conoces a una tal Sara Connor que vive en Toledo y tal y tal ;-)))
Otro beso para tí.
Carlos: gracias a tí también por la terapia comentarística. Me gusta que te gusten estas letras mías tan mitocondriales y, pese a todo, repletas de energía. Me cuido. Un abrazo.
Pseudo: en esas ando, procesando la mala uva _mitocondrial y de cualquier otra índole_ en energía creativa. ¡Dichosa primavera!. Besos, linda.
Raindrop:
a mí eso que nombras lo que me produce es un estrés y una rabia interior que ríete tú de la erisipela y del exantema por esfuerzo. Y no es mala terapia, no señor, ser capaz de reconducir todos los síntomas hacia la escritura, que es, a día de hoy, una de las mejores catarsis que conozco. Bicos nucleótidos, endergónicos y morriñosos rebosantes de energía.
En primero lugar quiero manifestarte mi más sincero deseo de que te recuperes cuanto antes.
Y en segundo lugar - espero que no te lo tomes a mal - quiero manifestarte mi regocijo al leer tu relato. Normalmente escuchar las narraciones extensas sobre dolencias y tal es un "coñazo", salvo en tu caso....que ha sido, repito, muy divertido.
Al del timbrazo le puedes tirar una maceta con el tiesto de plástico. Da resultado...si aciertas.
Un abrazo sin polen
A mi me pasa lo mismo en cuanto al solsticio y/o cambio horario; mi organismo tarda semanas en adaptarse a la sobredosis de luz solar, que es muy sana y muy agradable, no lo dudo, pero yo prefiero la oscuridad y la noche, en parte porque mucha gente está durmiendo o dormida y no da por saco como el de los timbrazos.
Un saludo
Luis Antonio:
prometo comprarme una maceta con tiesto de plástico poque, si no es por una cosa es por otra, aquí 'timbra' hasta el apuntador. Me alegra que te hayas divertido con el post. Un abrazo.
JLin:
una se siente acompañada en sus rarezas 'vampíricas' viéndolas también en otros. Efectivamente, ¡qué gusto el silencio y la quietud de la noche!. Y qué inspiradores resultan siempre. Saludos
Yo también soy alergica y la primavera me sienta mal, ando decaida y pero tu estas para el arrastre.
Montse:
al menos, voy remontando el catarro. A estas alturas del año yo ya tengo un deseo incontrolable de saltarme el calor y plantar los piés en el otoño. Ojalá, por fín, éste próximo de 2011 tenga lugar en mi querida Galicia. Un abrazo.
que graciosa! lo del timbre es como lo del telefono de llamadita intempestiva a a cualquier hora llamandote Doña ( yo lo odio, me recuerda a la época de Frasquito...) En fin, paciencia querida mia, desahoga tu mal humor con cualquier planta que tengas en casa( no dicen que hablarles les va bien? pues que entenderán ellas si es con amor o no) y trata de pasar la primavera lo mejor que puedas. Un abrazo.
Ana, coño, el del timbre era yo...
Venía con mi amigo Brad Pitt a traerte un remedio infalible contra la alergia al polen...
Pero ahora ya....
Estupendo Ana, je, je... vuelvo a reirme con tus entradas.
Un abrazo,
Ug
Queridos Kira y Eugenio: ¡atchissss!. Mirad los días que hace ya desde vuestros comentarios y aquí sigo... dale que te dale al antihistamínico y al antibiótico, con otitis _para más inri_ y sin capacidad ni olfativa ni gustativa a resultas del megacatarro. La verdad es que esto no me lo arregla ni Brad Pitt tocándome el telefonillo (ni cualquier otro botón ;-)))
Besos y abrazos a ambos.
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